¿Y si no hubiera nada que reparar?Ni a ti. Ni a tu cuerpo. Ni a tu historia. Solo parar. Escuchar. Y permitir que el cuerpo haga lo que mejor sabe hacer: autorregularse. Sí, suena raro. Y al mismo tiempo... profundamente lógico. Porque el cuerpo no necesita ser arreglado. Necesita ser escuchado. Y acompañado. Eso fue lo que descubrió Vladi. Primero con el atletismo como vía de escape. Después, con osteopatía y bioenergética. Y finalmente, con algo mucho más primario: el temblor. Sí, ese temblor que aparece cuando no lo interrumpes. Ese que te devuelve a ti. En su camino, Vladi se cruzó con David Berceli. Y todo cambió. Ya no se trataba de llevar al cuerpo al límite. Ni de analizar cada tensión con lupa. Se trataba de habitar. De permitir que el cuerpo diga lo que lleva años callando. De dejar de reaccionar en automático. De encontrar ese microsegundo entre el estímulo y la respuesta. Y desde ahí, elegir. ¿Te resuena? Entonces, esta charla es para ti. No es una entrevista. Es un zarandeo suave. De esos que te despiertan. Y te dejan con ganas de temblar.
Porque a veces, el remedio más potente no se toma. Se siente. 🎥 Aquí la tienes: Charla vibrante con Vladimir González |