Hay una diferencia importante entre imaginar e intuir.
Cuando imaginamos solemos completar una imagen antes de tener la experiencia.
La mente rellena los huecos. Se adelanta.
Construye una pequeña película para sentirse orientada.
Antes de asistir a un taller TRE, muchas personas ya han imaginado qué van a encontrar.
Imaginan que podriá ser una técnica de relajación.
Una terapia,
Algo espiritual.
O algo raro que su cuerpo no sabrá hacer.
La mente intenta imaginar para completar lo desconocido.
Y está bien, es una gran capacidad humana.
El problema no es imaginar.
El problema aparece cuando creemos que ya conocemos una experiencia que todavía no hemos vivido.
Porque luego llega el cuerpo.
Y el cuerpo, por suerte, no siempre sigue el guion que habíamos imaginado.
La intuición, en cambio, aparece de otra manera.
No siempre viene con una explicación clara.
Con TRE pueden aparecer las dos cosas:
- Antes de probarlo, muchas personas lo imaginan.
- Después de vivirlo, algunas personas intuyen algo más.
Que esto no va solo de una técnica.
Que no es únicamente una experiencia individual.
Que quizá hay algo en el temblor que pide ser compartido.
Y a veces, una intuición así no se entiende del todo al principio.